La Declaración de Santa Marta del Grupo de Puebla destaca la unidad en América Latina y el Caribe para enfrentar crisis sociales y económicas, promoviendo la paz y la democracia. Se enfatiza la necesidad de un desarrollo social y sostenible, la reivindicación de derechos para mujeres y comunidades indígenas, y la integración regional como respuestas urgentes a desafíos contemporáneos. Además, se condena el uso del 'lawfare' y las intervenciones extranjeras que amenazan la soberanía de los países de la región.