La motivación es indispensable en psicología ya que impulsa a las personas a alcanzar metas u objetivos. Las emociones siempre se reflejan en la conducta, ya que guían las acciones de una persona en respuesta a estímulos internos o externos. Los incentivos dirigen y energizan la conducta, como cuando se ofrece un postre después de comer. Los impulsos también influyen en la conducta al actuar como estímulos aprendidos o necesidades básicas.