El documento describe la filosofía educativa de André Berge, quien cree que para educar a los niños, los maestros primero deben educarse a sí mismos. A lo largo de 40 años como maestro, Berge se ha dado cuenta de que la educación tradicional se enfoca demasiado en la "mente" y la "ciencia" en lugar del "corazón", el "cuerpo" y las "experiencias". Berge aboga por una pedagogía basada en la vida cotidiana y la ternura que respeta la creatividad de los estudiantes