Cuando la multitud hoy muda, resuene como océano.

Louise Michel. 1871

¿Quién eres tú, muchacha sugestiva como el misterio y salvaje como el instinto?

Soy la anarquía


Émile Armand

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jueves, agosto 14

Antifa significa Palestina libre

 


Comunicado de anarquistas/antifascistas en Berlín

Como anarquistas, antifascistas y personas que forman parte de círculos autónomos en Berlín nos solidarizamos plenamente con todos los movimientos de liberación desde Palestina hasta el Congo, desde Kurdistán hasta Chiapas, desde Papúa Occidental hasta Isla Tortuga, desde Abya Yala hasta Sudán, desde el Sáhara Occidental hasta Myanmar, desde Haití hasta Kanaky y en todas partes del mundo. Defendemos firmemente la verdadera solidaridad internacionalista, intercomunalista, antirracista, queer transfeminista.

El verdadero antifascismo es anticolonial. Y el antifascismo anticolonial debe ser parte integrante de todas las luchas de liberación de los pueblos.

 La implacable opresión de las personas palestinas (en tanto en Palestina como en la diáspora), en su última fase de la Nakba y del genocidio en curso, ha mostrado el verdadero rostro y los valores de muchos gobiernos liberales y de sus aparatos estatales. Como los del Estado alemán que es plenamente cómplice del genocidio en Palestina y apoya fanáticamente a Israel y a todos los «valores occidentales» que éste representa: brutal ocupación y explotación, apartheid y limpieza étnica de los pueblos indígenas.
Sin duda, Alemania es experta en militarismo, guerras y genocidios: el de los pueblos herero y nama, el del pueblo judío de Europa, el del pueblo romaní/sinti, el apoyo al genocidio del pueblo armenio por parte de Turquía… la lista sigue y sigue.

En Alemania la narrativa del supuesto arrepentimiento y expiación de los crímenes nazis, la instrumentalización de la culpa alemana para con el pueblo judío, la autoproclamada «Staatsräson» («razón de Estado») y su selectiva y muy comisariada «cultura de la memoria» se esgrimen como argumentos para apoyar activamente el genocidio del pueblo palestino. Las y los electos representantes estatales de Alemania le lamen las botas a Israel proporcionando cobertura diplomática a los crímenes sionistas mientras que la mayoría de sus medios de comunicación repiten y amplifican la propaganda estatal israelí.

Una gran parte de la sociedad alemana, en su mayoría personas alemanas blancas, calla de nuevo ante la limpieza étnica que se está llevando a cabo mientras Israel, ayudado por Alemania y sus entregas de armas y tecnología para matar toda forma de vida en Gaza, comete a diario atrocidades inimaginables. Mucha gente en Alemania se niega a reconocer (o niega rotundamente) la brutal violencia colonizadora sionista en Palestina, la continua anexión asesina de Cisjordania, los asesinatos en masa a gran escala y el régimen de apartheid. «Es complicado», afirman. Pero, en tiempos de un genocidio de manual retransmitido diariamente en nuestras pantallas, el silencio es complicidad y será recordado como tal.

El movimiento por una Palestina Libre en Alemania está siendo atacado desde todos los frentes: por el Estado, por los neonazis, por las instituciones, por la sociedad civil alemana, por la «ciudadanía preocupada», por las y los liberales y por los llamados «Anti-Deutsche» (“alemanes anti-alemanes”).

Con el pretexto de «luchar contra el antisemitismo», se criminaliza a quienes piden el fin del genocidio y la ocupación (especialmente a la gente de regiones de mayoría musulmana y a las personas consideradas como tales, BIPoC y judías antisionistas), se les incluye en listas rojas, se les cancela, detiene, veta, insulta, ataca y acosa.

 En Alemania también nos enfrentamos a un problema bastante singular y muy alemán: una proporción significativa de alemanes blancos no judíos autoproclamados «antifascistas» apoyan con entusiasmo el proyecto sionista. Estos equivocados y molestos peones del Estado, los llamados «Anti-Deutsche» que supuestamente pertenecen a la izquierda radical, son intencionadamente ignorantes cuando se trata del sionismo y de Israel. Su siempre predecible movimiento característico es acusar de «antisemita», islamista, perteneciente a Hamas, fascista y/o nazi a cualquiera que se atreva a hablar en favor de Palestina. Es evidente que existe —por decirlo suavemente— confusión en el movimiento «antifascista» de Alemania y debemos desafiarlo y reflexionar más activamente sobre la izquierda radical de la que formamos parte. De todas nosotras y nosotros depende el cambio.

Tenemos que combatir todos los racismos en este país, especialmente los peligrosos y cada vez más tóxicos racismos antiislamistas y el odio antijudío.

Rechazamos la supuesta «razón de Estado» («Staatsräson») de Alemania y nos negamos a reconocer no sólo a «Israel» como Estado legítimo, sino también al Estado alemán y a todos los Estados. Como anarquistas, antifascistas y antiautoritaristas creemos que todos los Estados y todas las fronteras deben ser abolidos. Nos oponemos a todo tipo de estructuras de poder jerárquicas y autoritarias y a ideologías o conceptos como los Estados o los partidos políticos que ponen a determinadas personas o entidades en el poder y determinan la vida de los demás. De ahí que nuestra lucha tenga como objetivo la desintegración de los regímenes fascistas, sionistas, racistas y etnocráticos, no sólo en Israel sino también en todos los demás Estados del mundo.

Exigimos el fin inmediato del apartheid y la ocupación de Palestina. Los y las palestinas deben poder regresar a su tierra natal, abogamos por la liberación de Palestina y sostenemos que todo su pueblo debe vivir allí y prosperar en paz, desde el río hasta el mar. Luchamos por la libertad para todas las personas.

NUNCA MÁS significa NUNCA MÁS PARA NADIE.

 

Noviembre 2024
Grupo anarquistas/autónomos de Berlín

lunes, agosto 11

El genocidio de Gaza supera los 60.000 muertos mientras 320.000 menores están en riesgo de inanición

 


Después de 662 días de genocidio israelí en Gaza, la cifra de muertos en la Franja ha superado los 60.000, según fuentes sanitarias palestinas. De ellos, al menos 147 han muerto de inanición, una cifra que solo puede aumentar, según Unicef y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), quienes advierten que los indicadores clave de alimentación y nutrición en Gaza ya superan los umbrales de hambruna y que “se está agotando el tiempo para poner en marcha una respuestas humanitaria a gran escala”.

Según la última alerta de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (CIF), los niveles son los peores desde que comenzó el conflicto y dos de los tres umbrales que indican hambruna se han superado en algunas partes de la Franja.


El primero de estos indicadores, el consumo de alimentos, se ha desplomado en Gaza desde la última actualización del CIF en mayo de 2025. Más de un tercio de la población, hasta un 39%, se pasa varios días seguidos sin comer. La desnutrición aguda es el segundo indicador y ha aumentado “a un ritmo sin precedentes”. En la ciudad de Gaza, dice el CIF, los niveles de desnutrición entre los niños y niñas menores de cinco años se han cuadruplicado en dos meses y ha alcanzado en julio el 16,5%. Más de 320.000 niños y niñas, toda la población menor de cinco años de Gaza corre riesgo de desnutrición aguda, según PMA y Unicef. Solo en junio, más de 6.500 niños y niñas fueron ingresados para recibir tratamiento contra la desnutrición.

Y mientras tanto, terrorismo colono en Cisjordania

El pasado 28 de julio, un colono israelí asesinó “a sangre fría” a Odeh Hadalin, colaborador del oscarizado documental No Other Land. El asesino, identificado por testigos como Yinon Levi, ya había sido sancionado por la UE, EEUU y Canadá en 2024 por su participación en ataques contra civiles palestinos. Las sanciones posteriormente fueron revocadas por Trump en su primer día en el Despacho Oval. Según el periódico Times of Israel el acusado está en arresto domiciliario.

Según denunció el periodista y cineasta israelí Yuval Abraham, codirector de No Other Land, Yinon Levi acusó de la muerte a cuatro integrantes de la familia de Odeh Hadalin, que fueron detenidos por el ejército israelí. Abraham denunciaba en Twitter un “sistema que castiga a las víctimas (que están bajo la ley militar) y recompensa al tirador (que está bajo la ley civil)”. El pasado marzo, decenas de colonos ya habían atacado y dado una paliza al codirector del documental Hamdan Ballal.

La noticia del asesinato ha vuelta al mundo, llegando algunos gobiernos occidentales a calificarlo de «terrorismo colono». Sin embargo, estos países no cortarán relaciones con Israel, seguirán manteniendo contratos armamentísticos y de ciberdefensa y confirma la triste realidad del pueblo palestino: tal ha sido su grado de deshumanización que un asesinato racista perpetrado por un colono solo se ha considerado relevantes porque le pasó al ganador de un Oscar.

Según Al Jazeera, Israel ha asesinado a más de mil palestinos en Cisjordania desde el 7 de octubre de 2023.

 

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miércoles, julio 30

Creyentes, agnósticos y… ¡lúcidos ateos!

 


Ya he dicho en otras ocasiones que, de (muy) joven, pecados de juventud, fui un fervoroso creyente político. No en el sentido estrictamente religioso, pero viene a ser una cosa muy parecida para el asunto que nos ocupa. En mi caso concreto, terriblemente escorado a la izquierda en mis años mozos, la creencia consistía en confiar en el sistema electoral para cambiar las cosas (a mejor, se entiende). Tengo que decir, dejando a un lado todo asomo de modestia, que ello no me hizo caer en ninguna suerte de papanatismo, ni abrazar dogma alguno (cosas, con frecuencia, sumamente equiparables). A pesar de eso, como a todo creyente de cualquier pelaje y nivel, me otorgaba una dosis nada desdeñable de tranquilidad existencial, que ahora ni tengo ni busco. La cuestión es que, con los años, mi ateísmo político se ha ido incrementando sin que, y aquí es donde empiezo a hablar un idioma desconocido para gran parte del personal, me haya convertido en una especie de pasota ni en un sinvergüenza (al menos, no para una determinada visión de las cosas alejada de la reacción). En lugar de este último y despectivo apelativo, iba a emplear el de «cínico» en su acepción más vulgar, pero tengamos un respeto por esta escuela de filósofos, nada carentes de vergüenza en el peor sentido, y sí excéntricos y escépticos sobre las convenciones sociales. Sí, también soy orgullosamente cínico en ese sentido.

Este ateísmo mío tan lúcido y pertinaz, también denominado nihilismo, término que casi es más del gusto de mi persona al ser otro concepto profundamente malinterpretado, hace que la no participación política se desarrolle en mí de una manera terriblemente natural y, por qué no expresarlo así, existencialmente placentera. Yo soy así, qué le vamos a hacer. Por supuesto, cuando hablamos de política en sentido lato no nos referimos exclusivamente a, cada tanto, ir a votar a una panda de iluminados para que decidan por ti, pero vayan ustedes a explicarles esto al vulgo (con perdón). Hay quienes consideran que la creencia en una autoridad ultraterrena (llámenle ustedes Dios o como les plazca) está íntimamente relacionada con la subordinación a la autoridad política (llámenle ustedes Estado, por favor). No, no hablo de esos locos soñadores anarquistas, que por supuesto también, me refiero a importantes expertos juristas de esta abiertamente demente época contemporánea. Mi trayectoria vital, y en nada se enriquece a nivel de desarrollo personal con ello, sigamos siendo extremadamente sinceros, está plagada de numerosos encuentros dialécticos con creyentes de diversos grados.

En semejantes experiencias, no pocas veces, se considera que fuera de esta forma de democracia, en la que uno selecciona el amo a su gusto con una deliciosa apariencia de libertad, hay cosas muchos peores: dictaduras, caos… Por otra parte, disculpen de nuevo, pero este argumento nos confirma aún más en nuestra postura, ya que es algo que parece muy similar a la creencia religiosa, según la cual la falta de fe abre la puerta a todos los males posibles. Se dirá que, por supuesto, hay no creyentes no practicantes, es decir, que van a votar y lo hacen por peculiares motivos como considerar que es mejor que gobiernen unos a otros. De acuerdo, será que son en apariencia ateos, pero respetan los sagrados sacramentos y quieren un sumo pontífice progre. Sin comentarios. En un reciente debate, en un contexto tan cuestionable como la barra de una bar, reconocer por parte de mis contertulios dos factores tan esperanzadores como que la corrupción dentro del sistema es intolerable y que, no necesariamente relacionado con el anterior, no pueden cambiarse las cosas dentro de él, fue seguido de una frase tipo «pero hay que ir a votar». Por supuesto, no era la primera vez que escuchaba semejante argumentación, pero yo mismo me sorprendo todavía de mi capacidad de estupefacción. Comprender que el sistema político es un circo, colmado de basura y engaños, no provoca a mucha gente que pierda la fe, termina apuntalando la carpa de una u otra manera. Por supuesto, siempre está la opción, mencionada también de manera usual en este remedo de debates, de votar en blanco. De acuerdo, pero entonces no eres un verdadero ateo, amigo mío, eres una especie de agnóstico; es decir, alguien muy probablemente ávido de seguir creyendo, tal vez cambiando los dioses, pero manteniendo el tinglado intacto.

 

Juan Cáspar
https://exabruptospoliticos.wordpress.com/2025/06/08/creyentes/

miércoles, julio 9

The Settlers (Los Colonos)

 

Director: Louis Theroux. BBC. Reino Unido, abril 2025

La cobertura que los medios británicos han realizado del genocidio perpetrado por Israel durante los últimos 20 meses ha sido vergonzosa. Por ejemplo, hace unas semanas, la BBC canceló una entrevista entre los futbolistas Gary Lineker y Mo Salah, conocidos por sus posicionamientos antisionistas, por miedo a que hablaran de Gaza. Lo expresó muy bien el actor irlandés Liam Cunningham – famoso por interpretar a Ser Davos en Juego de Tronos – cuando dijo, en una entrevista realizada justo después de ver zarpar a la Flotilla de la Libertad rumbo a Gaza, que “no me veréis dar una entrevista en la BBC. Tengo una buena relación con la BBC, no habría tenido la carrera profesional televisiva que he tenido si no fuera por esta cadena y siempre le estaré agradecido. Pero me quedo con la boca abierta cuando veo su telediario. No me puedo creer lo que estoy viendo, me recuerda al término ‘la tiranía de la equidistancia’ o ‘del término medio’ que acuñó Paul Krugman. La excusa de la imparcialidad. Si estuviéramos en 1944 o 1945, en el momento en el que descubrimos los horrores de Auschwitz, ¿entrevistarían a Heinrich Himmler para que diera su opinión sobre el genocidio? Porque eso es lo que están haciendo ahora”.

Sin embargo, de vez en cuando, periodistas como Louis Theroux, aprovechan su buena reputación para introducir reportajes sobre el régimen de apartheid y racismo de Israel en cadenas mainstream como la BBC. Y el documental The Settlers (2025) es una buena prueba de ello.

Catorce años después de su primera visita y de su documental de 2011 The Ultra Zionists, Louis Theroux se reencuentra en este documental con parte de la creciente comunidad de israelíes nacionalistas religiosos que se han instalado en Cisjordania –en asentamientos ilegales según el derecho internacional, pero que están siendo sido protegidos por el ejército, la policía y el gobierno israelí– y van armados hasta los dientes.

Antes de los ataques liderados por Hamás el 7 de octubre de 2023, la violencia ejercida por estos colonos fanáticos contra la población palestina se había disparado –de hecho, se señaló como uno de los motivos de la ofensiva–, pero desde esa fecha las agresiones y el número de asentamientos se han incrementado exponencialmente. Lo que antes era un movimiento más o menos marginal que el Estado oficialmente no promovía –aunque siempre ha tolerado implícitamente– ha obtenido ahora apoyo explícito en los niveles más altos del gobierno, con simpatizantes y colonos que ocupan cargos clave en el gabinete. La ocupación de los territorios palestinos en Gaza y Cisjordania ahora forma parte del proyecto político oficial del Ejecutivo de Netanyahu, que clama que todo el territorio palestino forma parte del Gran Israel y que los árabes no tienen cabida en él.

Theroux viaja a Cisjordania, donde se encuentra con colonos destacados y los entrevista. Y sus palabras dejan entrever, sin ambalajes, la corrupción moral de una sociedad colonial, basada en supremacismo judío y en el odio racial. Los colonos reconocen abiertamente que consideran a los palestinos –de hecho, un colono de origen estadounidense incluso llega a decir que “los palestinos no existen”– sujetos carentes de derechos, que deben ser expulsados.

Cabe señalar que Theroux no parece ser un activista propalestino. Le pregunta a sus entrevistados cosas tan leves como si aceptarían la solución de los dos Estados o un único Estado con los mismos derechos para todo el mundo, o si les parece mal la violencia que ejercen sobre los palestinos. Pero las respuestas reproducen un escandaloso discurso genocida, ante la cual no puede ocultar lo que le repugna.

Uno de los momentos más chocantes del filme es una entrevista a Daniella Weiss, considerada la ‘madrina’ del movimiento de asentamientos, quien aboga por una limpieza étnica sin pelos en la lengua. “Queremos un Estado judío, los palestinos no pueden ser nuestros vecinos, somos demasiado diferentes”, le dice. En un momento dado, Theroux le hace ver que no tener ninguna consideración por otras personas “parece un comportamiento sociópata”, a lo que ella responde encogiéndose de hombros, con una sonrisa. Por supuesto, los lobbies sionistas llevan varias semanas criticando en redes al periodista por insultar “a una pobre abuela” o por su “falta de imparcialidad”.

 Una escena que se ha difundido mucho en redes sociales en las últimas semanas es la del momento en que Theroux va andando por la calle junto a su guía palestino. De repente, un soldado para al señor árabe, le dice que él no puede caminar por esa calle y le expulsa del lugar. Cuando el periodista le pregunta que por qué no puede pasar por ahí, el militar responde que “hay límites en esta calle para palestinos”. En redes sociales se ha comparado esta escena con una de El Pianista (2002), en la que un oficial nazi obliga a un judío a bajarse de la acera y caminar por la carretera.

Quizás para quienes seguimos a diario la actualidad palestina este documental no nos aporte nada que no sepamos. Pero es muy útil para esos momentos en los que nos toca discutir con un tirano de la equidistancia, con un cuñado que niega el genocidio palestino o que defiende el derecho de Israel a “defenderse de los radicales de Hamás”. Gracias a documentales como éste podemos mostrarles cómo las propias palabras de los colonos les comprometen y supuran odio, supremacismo, racismo y afán de limpieza étnica.

El documental se puede ver en Films for Action

 

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domingo, mayo 4

Ha muerto Brian de Nazaret

 

De nuevo nos encontramos ante la representación teatral más importante de la cristiandad. Y no sé lo tomen como una crítica, sino como una descripción de lo que se dice en las calles de los países cristianos durante lo que se denomina la Semana Santa.

Representaciones teatrales desarrollando lo que en la Biblia se recoge como la pasión de Jesucristo. Pueblos en los que se “crucifica” a vecinos que hacen el papel de Jesucristo y los ladrones crucificados junto a él. Países donde literalmente se crucifica a varios hombres para purgar sus pecados, otros lugares donde se autoflagelan para procesionar, etc.

Pero lo dicho, hoy hablamos de La Vida de Brian. Esa película icónica que los Monty Python hicieron en 1979.

Esta película, que en muchos casos pasa por ser una comedia, tenemos que valorarla como mucho más que eso. Es una sátira con toda la intención de sacar punta a la ridícula escenografía del catolicismo. Nos presenta a un tal Brian, que tiene todas las señas de tener una vida paralela a la de un tal Jesús de Nazaret, que se consideraba el hijo de Dios. Minuto a minuto reconocemos la historia de un Jesucristo de la Biblia. La diferencia entre Brian y Jesús es su objetivo final. Uno lucha contra el poder opresor de los romanos, un poco de rebote, y el otro lucha por liberar a los judíos de sus “malos corazones y sus pecados”. Al final, sus vidas paralelas acaban unidas en el calvario y considerando a Brian el “mesías” que era Jesucristo.

Nos reímos con las escenas absurdas que suceden durante la película, pero van más allá de ser escenas cómicas. Son escenas que ridiculizan la sumisión a un mesías y seguir las instrucciones de líderes sin sentido común. Mítica es la escena de cuando Brian sale huyendo de la multitud y pierde una sandalia y, creyendo que es una señal del maestro, se quitan todos una sandalia. La escena de la lapidación donde lo importante es lapidar a alguien sin importar el porqué, etc. 

Y ahí es donde tiene esta película su mayor logro. Es una sátira que critica el comportamiento humano tan ridículo que mostramos habitualmente en nuestra sociedad. A nivel político, la desunión y las miles de divisiones entre quienes tienen un objetivo común demuestra lo poco práctica que es la muchedumbre. 

Podemos destacar las escenas míticas del grupo del Frente Popular de Judea discutiendo sobre los demás grupos opositores a los romanos (Frente Judaico Popular, Unión Popular de trabajadores Judea, Frente del Pueblo Judaico), todos disidentes. Algo tan real como la vida misma en nuestro día a día actual. Esa sopa de siglas que adornan los carteles de movilizaciones, que apenas son capaces de llevar a cabo una acción conjunta sin haberse peleado. 

La verdad es que es una película desternillante y que viene muy bien verla entre las de Las sandalias del pescador, Quo Vadis?, Espartaco, La túnica sagrada, etc, que las televisiones nos ponen en Semana Santa.

Pero, además de morirnos de la risa, si hacemos un poco de autocrítica no nos vendría mal.

Desde luego, la sociedad tampoco ha cambiado mucho. Unos colonizadores que oprimen a los habitantes de esas tierras, intereses particulares que condicionan la política y unos pobres seres que son engañados y manipulados.

Bueno y feliz resto del año. ¡Hemos sobrevivido a la Semana Santa!

 

Charo Arroyo
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jueves, abril 24

El plan de deportación masivo de Israel para culminar la limpieza étnica de Gaza

 

El Gabinete de Seguridad de Israel ha aprobado la creación de una «Oficina de Emigración Voluntaria para los residentes de Gaza interesados en trasladarse a terceros países», tal y como anunció el ministro de Defensa, Israel Katz. Esta decisión supone un nuevo paso en el genocidio palestino. Al igual que la Alemania Nazi abrió en 1940 la Zentralstelle für jüdische Auswanderung, la Oficina Central para la Emigración Judía, el Estado sionista está intentando presentar el genocidio y la limpieza étnica como una migración voluntaria, “permitiendo al pueblo de Gaza elegir libremente ir a donde quiera”.

La oficina, abierta por el Ministerio de Defensa, cuenta con la colaboración del COGAT, la autoridad militar y civil que se encarga de la ocupación de la Franja de Gaza y Cisjordania, para planificar el traslado forzoso y la deportación masiva de palestinos del enclave.

El objetivo de Israel: la limpieza étnica de Gaza

El propio primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha comentado públicamente que este es el objetivo final de la guerra, haya o no un acuerdo de alto al fuego. De hecho, la tregua debe servir para implementar la limpieza étnica de Gaza. Para Israel, la negociación no se ha roto, sólo se ha trasladado al terreno militar para presionar a Hamás a que acepte este resultado.

En su declaración a la prensa, Bibi comentó lo siguiente sobre la etapa final: “Hamás depondrá las armas. Sus líderes podrán marcharse. Velaremos por la seguridad general en la Franja de Gaza y permitiremos la realización del Plan de Trump para la migración voluntaria. Este es el plan. No lo ocultamos y estamos dispuestos a discutirlo en cualquier momento”.

El ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar​, también ha sido bastante claro en reconocer que la reanudación de la contienda es el único medio para llevar a cabo la limpieza étnica de Gaza, subrayando que, sin presión militar, la situación frente a Hamás habría “permanecido estancada”. “En las últimas dos semanas y media, hemos llegado a un punto muerto: no hay ataques aéreos ni regreso de rehenes, y esto es algo que Israel no puede aceptar”. En otras palabras: únicamente con la negociación no podían alcanzar sus objetivos.

Otros ministros han sido algo más claros en sus palabras y reconocen que el plan no es “voluntario”. El ministro de Comunicaciones explicó que el objetivo de expulsar a los palestinos debe entenderse como un “plan de deportación”.

Con este mismo espíritu, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, ha defendido que el Plan de Trump podría completarse rápido: “Si sacamos a 5.000 personas de Gaza cada día, tardaremos un año en aplicar el plan de Trump«. El propio Smotrich ya avanzó el 15 de febrero que se han iniciado «los preparativos con los estadounidenses para implementar la migración voluntaria. Calculo que la migración comenzará en unas semanas”. Para la ministra de Protección Medioambiental, Idit Silman, del Likud, la “única solución para la Franja de Gaza es vaciarla de gazatíes”, calificando la medida de “realista”. 

En una entrevista con la radio pública Reshet Bet afirmó que el gobierno de Benjamin Netanyahu está “comprometido con la idea de fomentar la emigración” y añadió que cree que “Dios nos ha enviado a la administración estadounidense y nos está diciendo claramente: es hora de heredar la tierra. Gush Katif [la mayor colonia judía en Gaza] volverá, de eso no hay duda. Podría ser en casas unifamiliares o en torres al estilo Trump, pero sin duda volveremos allí. No veo otra solución al terrorismo. La respuesta al terrorismo es la soberanía”. Para los sionistas, soberanía significa anexión de nuevos territorios.

Israel asedia, de nuevo, Gaza

Según Katz, los palestinos deberían ser deportados a países que critican las acciones de Israel, como España, Irlanda o Noruega. Sin embargo, de acuerdo con información publicada por medios israelíes y la agencia Associated Press, Estados Unidos e Israel habrían entablado conversaciones con altos cargos gubernamentales de Sudán, Somalia y el Estado no reconocido de Somalilandia para explorar la posibilidad de deportar a palestinos a esos territorios.

Por el momento, Sudán ha negado la mayor, mientras Somalia ha dicho que nunca aceptaría una propuesta así. Por su parte, en Somalilandia reina en silencio; en este territorio la elección de Donald Trump es vista como una oportunidad de adquirir reconocimiento internacional. Marruecos, estrecho aliado de Israel, también podría jugar un papel importante debido a su interés de que cerrar el expediente del Sáhara Occidental con el apoyo de Washington.

En su particular “Plan Madagascar”, los líderes sionistas siguen el mismo principio y la misma lógica que Adolf Eichmann en el juicio de Jerusalén: “Era una emigración regulada y planificada, lamento que este principio no se mantuviera hasta el final de la guerra”. Esto nos indica la dirección que está tomando el genocidio y una escalada cada vez mayor de la violencia que responde a la incapacidad de derrotar militar y políticamente a la resistencia palestina. De esta forma, en la medida en que desde sus propios presupuestos son incapaces de resolver “la cuestión palestina”, cada vez acudirán a “soluciones” más extremas.

Los últimos movimientos militares también apuntan en esta dirección. El 1 de marzo Israel impuso un asedio total a Gaza, interrumpiendo toda la ayuda por primera vez desde el comienzo de la guerra: el corte de electricidad obligó a cerrar una importante planta desalinizadora en el centro del enclave, poniendo fin al acceso al agua potable para gran parte de la población.

Los grupos de ayuda advierten de que las terribles condiciones creadas por el bloqueo del Estado hebreo amenazan con volver a provocar hambrunas masivas. El ejército israelí también esta partiendo la Franja de Gaza en distintas secciones, encerrando a la población palestina en cada vez menos territorio. El 19 de marzo, retomó el control del corredor de Netzarim y, doce días después, ordenó la expulsión de la ciudad de Rafah, en el sur, obligando a huir a miles de personas.

En este territorio, que es un quinto de la Franja de Gaza, Israel ha creado una “zona de contención”, donde no se permitirá el regreso de los residentes y se demolerán todos los edificios. Aquí, el ejército sionista ha anunciado la creación de un nuevo corredor militar, que Benjamín Netanyahu ha bautizado como Corredor Morag, en honor al antiguo asentamiento israelí entre Rafah y Jan Yunis.

 

 

´Por Ángel Marrades. Extraído de Descifrando la Guerra

lunes, marzo 24

Contra la religión (también, claro, bodoque, la musulmana)

 


Como es sabido para los que sigan este lúcido blog, soy un ateo recalcitrante, y no solo por por una obvia ausencia de creencia, también por ser un feroz combatiente (intelectual y moral, se entiende) de todo tipo de religiones y derivados. Podría resumirse, creo que también lo he aclarado en no pocas ocasiones, en que soy enemigo de todo dogma: es decir, de toda idea inamovible e innegable no sujeta a libre examen; esto es propio de la religión, pero también de ciertas doctrinas, que podríamos considerar herederas de aquella, aunque se presenten con cierto rostro diferente. Supongo que no es nada fácil ser un librepensador, pero al menos sí sabemos lo que es no serlo, lo mires como lo mires. Sí, podríamos entrar en un interesante debate sobre el dogmatismo (absolutismo) y el relativismo, pero trataremos hoy de emplear un lenguaje más mundano y accesible en nuestro irreductible crítica al pensamiento religioso. No abordaremos, algo que es francamente difícil de dilucidar y con lo que juegan los que pretender defender sus propias creencias, qué religión es más dañina. Una de las cosas que me irritan, de las muchas que lo hacen al observar tanta falta de actividad neuronal, es esa memez tan repetida, algo así como «sí, mucha crítica al cristianismo, pero no os atrevéis a meteros con la religión musulmana». Veamos.

En primer lugar, en este inefable país llamado Reino de España, uno ha sido inevitablemente educado en el catolicismo, por lo que conocemos bien sus rasgos y los dogmas en que se basa. Resulta por lo tanto lógico, cuando no se lanza una diatriba generalizada contra la religión (que también nos empecinamos en hacer, por supuesto), que nos centremos no pocas veces en la cultura cristiana y en la muy jerarquizada y autoritaria Iglesia católica, por su pretensión de universalizar la creencia y asegurar el control de las conciencias. Uno se opone a lo que ha sufrido con más fuerza, aunque sea evidente que otras creencias de otros lares sean igualmente dañinas, y creo que esto es fácil de comprender para el que no sea un reaccionario o un perezoso intelectual (ambas cosas, suelen ir unidas). En segundo lugar, recordaremos que el cristianismo es una religiones denominadas del libro, que comparte un tronco común con judaísmo (más antigua) y el islamismo (posterior). Es por eso que tantas veces, al criticar sencillamente el monoteísmo, como es la adoración papanatas a un déspota sobrenatural todopoderoso (llámese Dios, Yahvé, Allah o Monstruo de Espagueti Volador), lo estamos haciendo implícitamente al trío de creencias religiosas mencionadas. Ya otros señalaron en los inicios de la modernidad, el absurdo y las contradicciones de concebir y someterse un ser omnisciente, omnipotente y absolutamente benévolo, por lo que no insistiré más de momento.

He sabido, recientemente, de la existencia de un libro llamado Por qué no soy musulmán, del autor indio Ibn Warraq. Como puede suponerse, por las palabras escogidas para el título, Warraq realiza un homenaje a la obra de Bertrand Russell Por qué no soy cristiano. Si el británico, claro, hizo un feroz alegato contra la religión con la que se crio, el indio ha hecho lo propio con la musulmana. Aclararemos que Warraq es un ateo defensor del librepensamiento, por lo que no resulta sospechoso, al menos para el que suscribe, de exacerbar las críticas al Islam en beneficio de otras creencias. Veamos si podemos centrarnos en críticas muy concretas y diáfanas a la religión musulmana, así como las barbaridades que acaban realizando algunos de sus seguidores más fanáticos. Recordaremos hechos recientes como la persecución a Salman Rushdie, por mostrarse terriblemente crítico con el Islam en un libro (ha vuelto a pasar ahora con Warraq, lo cual corrobora la tesis de su obra), o el asesinato de varias personas en 2015, por haber realizado una caricatura del profeta Mahoma. Estos atentados nunca han tenido una condena incondicional y radical, por parte de los detentadores del poder a nivel internacional, en nombre de la libertad de expresión y crítica. Recordaremos la existencia de repulsivos regímenes teocráticos, que se justifican en la nefasta ley islámica para oprimir a sus súbditos y condenar a una persona a la muerte. Es necesaria una laicización de esas sociedades, algo que en Occidente solo se ha realizado en apariencia, por lo que entraríamos de nuevo en la denuncia de toda institución religiosa beneficiada, de una manera u otra, por el poder político (aunque se muestre democrático y liberal, pero no tarde en negociar y apuntalar esas dictaduras teocráticas). Lo dicho, nuestra crítica a toda religión (y a todo Estado, que puede ser el heredero político de Yahvé, Dios o Alá), resulta innegociable.

 

Juan Cáspar

martes, diciembre 24

«Diccionario de ateos», de Sylvain Maréchal


Sylvain Maréchal (1750-1803) fue un periodista, ensayista, filósofo, poeta y activista en una época tumultuosa marcada por la Revolución francesa; se le ha considerado un precursor del socialismo y del anarquismo, como hombre ilustrado fue crítico con el absolutismo y partidario de un socialismo agrario donde existiese la comunidad de bienes. Lector ávido, de obras de Rousseau, Voltaire, Helvétius o Diderot, frecuentó a autores deístas y ateos. Su participación en la llamada Conspiración de los Iguales, promovida por Babeuf, que pretendía una igualdad real en la sociedad y no el mero formalismo que suponía la Declaración de los derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789, le acabará convirtiendo en una inspiración para el posterior socialismo utópico; Maréchal expresó los deseos de una auténtica revolución social en el Manifeste des Égaux (Manifiesto de los Iguales), que se ha visto como toda una declaración libertaria, escrito en 1796.

Marechal era un feroz ateo militante, un brillante subversivo proveniente del Siglo de las Luches, que sufrió persecución y cárcel por una obra en la que negaba a Dios y parodiaba la religión. Después del fracaso de la conjura, se volcará Maréchal en el ateísmo, uno de sus intereses fundamentales; será el fundador de la Sociedad de Hombres sin Dios, y se esforzará en crear un diccionario que recoja la reivindicación del ateísmo por parte de autores clásicos y modernos: Dictionnaire des Athées anciens et modernes (1800). La editorial Laetoli edita ahora esta obra con el titula Diccionario de ateos, una auténtica joya que he de confesar no conocer hasta hace pocos días. Una labor magnífica la que está haciendo esta editorial, que ya publicó hace pocos años la Memoria de la religión, de Meslier, dando a conocer a un pensador tristemente desaparecido de la circulación intelectual contemporánea. La obra recoge un repertorio impresionantes de citas, que no solo niegan la existencia divina, sino que cuestionan los dogmas en general; Marechal se esfuerza en mostrar la superioridad teórica y moral del ateísmo, logrando una obra sobresaliente de una actualidad innegable.

Tal y como se dice en el prólogo, la obra de Marechal trasciende la simple opción filosófica del ateísmo y apuesta por una amplia utopía social capaz de englobar todos los ámbitos de la existencia humana. Como brillante filósofo social, Marechal no se limita a una decisión ética individual y crea toda un arma literaria para combatir un mundo jerarquizado, opresivo y alienante. Diccionario de ateos es todo un instrumento de emancipación intelectual y moral, que Marechal legó a la posteridad.

 

Capi Vidal

 Sylvain Maréchal:
Diccionario de ateos
(Laetoli, Pamplona 2013). 365 páginas.

 

jueves, diciembre 12

Felis Navidá

 


La verdad es que si no se concediesen vacaciones -al menos para el alumnado y el profesorado- por estas fechas, serían las más tristes del año. Ya es excesivo que los ayuntamientos cuelguen la luminotecnia navideña dos meses antes, destacando el alcalde de Vigo, Abel Caballero, campeón nacional y según él, internacional, de la horterada lumínica que inaugura con un inglés macarrónico -cuánto provinciano presuntuoso jugando a ser cosmopolita, y sé bien lo que digo porque yo también soy un provinciano, pero sin ínfulas-. (Ahora parece que otro mastuerzo, el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, quiere hacerle la competencia. Votad a vuestro fantasma favorito). No se me ocurre chapurrear en inglés porque no tengo ni puta idea y lo peor que pueden decir de mí los políticos, desde su perspectiva, es que no quiera ser uno de ellos. No hago alardes de poderío ni tengo delirios de grandeza, los políticos realizan sus gilipolleces siempre con dinero ajeno, el presupuesto oficial recaudado a expensas del pueblo, que es soberano para pagar pero incapaz de saber que hacer con su dinero: los políticos financian sus demostraciones de fuerza con el producto del trabajo de los demás (si el término dinero os parece deleznable y justificador del sistema capitalista, cambiadlo por recursos y logística).

Lo dicho, dos meses antes y ya hay oferta de turrones en el tinglado o superficie comercial, aparte de la gente que compra mariscos y carnes para congelarlos -estos son los más previsores. Porque esa es otra: hay que comer y gastar como si no hubiese un mañana. Consumismo a todo trapo, excepto para quienes, efectivamente, no tienen nada que celebrar o con qué celebrarlo. Incluyamos el mensaje autista de su majestad el rey, dirigido  principalmente a monárquicos rabiosos y cada vez menos gracioso; y la obligación social de ser felices por Navidá  y ya estamos al borde de un ataque de diabetes, inmersos e imbuidos en esta atmósfera empalagosa, dulzona y almibarada hasta la náusea.

¿Y qué me decís de los regalos para los niños? Cómo la tele es el sumun de la democracia, todas las criaturas tienen acceso a ella y no se escatima en publicidad de juguetes pero hasta cierta edad las criaturas no son plenamente conscientes del concepto dinero, con lo que  a los padres con bajos ingresos se les cae el alma a los pies cuando no pueden satisfacer las demandas escritas a Papá Noel o los reyes Magos. ¿Cómo le explicas a tus hijos que sois pobres?

Para atenuar el complejo de superioridad y aligerar sus cristianas conciencias de gente pudiente existen eventos caritativos como las cenas especiales para gente que vive en la calle, los mercadillos navideños cuyos fondos se dedican a atender a los vagabundos o el popular bolígrafo solidario, cuyo coste se convierte en un regalo para niños en países del segundo y tercer mundo. ¿Bolígrafo solidario? Donde hay caridad no hay lugar para la solidaridad y la justicia.

Y además está el origen pagano de la Navidá -que no es que sea negativo en sí, excepto que es una forma de religión, cualidad que comparte con todas las religiones habidas y por haber, sino que nos sirve para desenmascarar a la cristiandad. La iglesia católica, para arraigarse en el imperio romano hizo coincidir el nacimiento de cristo con las fiestas saturnales, festividades en torno a Saturno -que a su vez, derivaba de ritos más antiguos-, dios de la agricultura y las cosechas. Durante los siete días que duraba esta celebración, hasta los esclavos y los campesinos aplazaban su trabajo. Los romanos visitaban a familiares y amigos, se intercambiaban regalos y celebraban grandes banquetes.

¿Papá Noel? Su creador fue el caricaturista Thomas Nast, germano estadounidense, considerado uno de los padres de la caricatura política en Estados Unidos, a finales del siglo XIX. En 1870, propagó la imagen de Santa Claus tal y como se conoce en la actualidad .

Me despido con un mensaje para todas las niñas y niños del orbe cristiano:

¡¡Papá Noel y los Reyes Magos son los padres!!! Y si no te han traído lo que querías, será por tacañería o pobreza, no porque te hayas portado mal. Y si te has portado mal, tus buenas razones tendrías.

 

V.J. Rodríguez González
https://www.portaloaca.com/opinion/felis-navida/

martes, octubre 1

Israel extiende el genocidio a Cisjordania y Líbano


Nuestro mensaje a los vecinos más allá de la valla, en Tulkarem, Nur al-Shams, Shawika y Qalqilya: los convertiremos en ciudades en ruinas como en la Franja de Gaza si continúa el terror contra los asentamientos” – Bezalel Smotrich, Ministro de Finanzas de Israel, a finales de mayo.

 

Se cumple un año del 7 de octubre, fecha en la que Hamás y la Yihad Islámica cruzaron el muro y lanzaron la Operación Inundación Al-Aqsa como venganza contra 75 años de brutal ocupación israelí y su régimen de apartheid. Israel respondió con una campaña de bombardeos, matanzas indiscriminadas e invasión terrestre que se ha cobrado, hasta la fecha, la vida de 41.252 personas (más de 21.000 son niños) y ha dejado más de 95.000 heridos y 10.000 desaparecidos. Además, 1,9 millones de personas se han visto forzosamente desplazadas de sus hogares.

A la vista de estos preocupantes datos –que se limitan a lo ocurrido en Gaza– llevamos un año informando sobre el genocidio que se está perpetrando en la Franja. Sin embargo, más allá de Gaza, Israel va sembrando muerte y destrucción en lugares como Siria, Yemen, El Líbano y Cisjordania. Nos hemos propuesto abordar lo que está pasando en algunos de estos lugares, pero para ello debemos empezar con un brevísimo resumen histórico si queremos entender cómo hemos llegado a este punto.

Breve historia de Cisjordania

En 1948 la ONU asumió las reivindicaciones del movimiento sionista y dio el visto bueno a la fundación del Estado colonial-occidental de Israel sobre el territorio, hasta entonces bajo control británico, conocido como Palestina. Su acto inaugural fue la Nakba o catástrofe, la expulsión de 700.000 palestinas de sus hogares –la mayoría de las cuales se asentaron en Jordania, Gaza y Cisjordania– y la destrucción de varias aldeas a manos de distintas milicias. Desde entonces, en Cisjordania viven tres millones de personas, la mayor concentración de palestinas en un único lugar del mundo.

Durante décadas se produjeron tensiones entre Israel y los países vecinos, que en 1967 desembocaron en la Guerra de los Seis Días. Después de que Israel derrotara a Egipto, Siria y Jordania, ocupó los territorios palestinos –los cuales habían sido asignados por la ONU al pueblo palestino– de Cisjordania y Jerusalén Este. Inmediatamente, comenzaron los asentamientos (ilegales según la Convención de Ginebra) y las tensiones continuaron aumentando.

En 1993, la OLP de Arafat y el Estado de Israel firmaron los Acuerdos de Oslo, en un intento de sellar la paz a cambio de traicionar la causa palestina y aceptar la existencia del Estado colonial. A cambio, las autoridades palestinas podrían ejercer algún tipo de control sobre sus territorios y las fronteras volverían a la configuración anterior a 1967. En la práctica, Israel nunca ha cumplido los compromisos alcanzados, ni tiene intención de hacerlo, ya que su fin último es la limpieza étnica, la desaparición de Palestina y el supremacismo judío. De hecho, Yitzhak Rabin, el primer ministro israelí que firmó los Acuerdos, fue asesinado por un sionista extremista (considerado un héroe por muchos colonos), que entendió que cualquier intento de firmar la paz con Palestina era una humillación para Israel. En la actualidad, el Estado sionista mantiene el control total del 67% de Cisjordania (la Autoridad Nacional Palestina solo gestiona algunas ciudades como Nablus, Yenín, Ramala, Belén, Tulkarem, Qalqilya, Jericó y parcialmente Hebrón) y los asentamientos de colonos no solo no han desaparecido, sino que año tras año siguen aumentando. Además, Israel ha desplegado puestos militares por toda la región, ha instaurado un régimen de apartheid y controla las principales vías de circulación e infraestructuras básicas como pozos de agua o terrenos agrícolas.

 

Actualmente hay más de 700.000 colonos israelíes viviendo en los territorios palestinos ocupados, distribuidos en 279 asentamientos. Israel se lava las manos con la cuestión, argumentando que no los puede controlar y, cuando ya se han asentado, los legaliza y protege militarmente. Solo en los últimos diez años, hasta 200.000 colonos se habrían establecido en Cisjordania, un aumento del 40%. Algunos de los arquitectos del genocidio en curso se han criado en estos asentamientos, como los ministros Gvir y Smotrich.

En el año 2002, Cisjordania quedó sitiada por un muro. Esta barrera separa físicamente a familias enteras y miles de personas se ven obligadas a pasar un punto fronterizo a diario, con sus cacheos e identificaciones, para ir a trabajar, a comprar, al hospital, etc. Desde 2022, además, hay ciudadanas que necesitan permisos especiales para vivir en sus propios hogares. El muro es parte fundamental de la estrategia de apartheid, ocupación y cerco a la población palestina y fue declarado ilegal por la Corte Internacional de Justicia en 2004, que también ha declarado ilegales los asentamientos y el régimen de apartheid, pero la comunidad internacional hace caso omiso, no corta relaciones con Israel y sigue vendiéndole armas. En julio de 2024, 150 estados votaron a favor de condenar el muro, 10 se abstuvieron y solo Israel y EEUU se manifestaron en contra de hacerlo.

Ataques israelíes en Cisjordania

La Operación Inundación del 7 de octubre de 2023 se explica, en parte, por los eventos ocurridos en los meses previos en Cisjordania. El gobierno de Netanyahu había aprobado construir 13.000 nuevas viviendas en ese territorio y los ataques de colonos iban en aumento: quema de viviendas de familias palestinas, echar cemento a pozos, acoso y agresiones a agricultores, tala de olivos, etc. todo ello ante la pasividad y, en ocasiones, colaboración del ejército. La violencia desplegada por los colonos contra la población local es salvaje… Al final, el supremacismo sionista es pura violencia y racismo.

Desde principios de 2024, en plena campaña de bombardeos en Gaza, las autoridades israelíes han emitido cuatro anuncios (el último en julio) para convertir tierras palestinas privadas en tierras estatales. A finales de junio, el New York Times publicó un audio en el que se escuchaba al ministro Smotrich dirigirse a un grupo de colonos e informar que el Gobierno de Israel estaba preparando “actividades sobre el terreno para convertir Judea y Samaria [un término israelí para la Cisjordania ocupada] en una parte integral del Estado de Israel. […] Estableceremos la soberanía primero sobre el terreno y luego a través de la legislación. Tengo la intención de legalizar los asentamientos jóvenes”.

Era evidente que Israel preparaba una operación militar gorda en Cisjordania, que se manifestó el pasado mes de agosto. El día 28, este territorio ocupado vivió una de sus jornadas más violentas, cuando las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron lo que denominaron ‘operación antiterrorista’ y asaltaron, simultáneamente, por tierra y aire, al menos cuatro ciudades palestinas y varios campos de refugiados cercanos. Se trató del mayor ataque contra esta región palestina en las últimas dos décadas, cobrándose al menos 10 vidas. Paralelamente, las fuerzas de Israel cercaron completamente una de las principales urbes de Cisjordania, Yenín, bloqueando el acceso de las ambulancias y cortando el suministro eléctrico. Según datos del Ministerio de Sanidad palestino, en lo que va de 2024, al menos 310 personas han sido asesinadas en Cisjordania por fuego israelí, medio centenar de ellas, menores de edad. Y si calculamos el número de asesinadas desde el 7 de octubre del año pasado, estamos hablando de más de 650 palestinas muertas en incidentes violentos con tropas o con colonos. 147 eran niños.

Estos ataques coincidieron con un llamamiento del ministro de Exteriores, Israel Katz, a comenzar la evacuación de la población palestina de Cisjordania. «Se trata de una guerra en todos los sentidos. Necesitamos abordar la amenaza [terrorista] exactamente como abordamos la infraestructura terrorista en Gaza, incluida la evacuación temporal de civiles palestinos y cualquier otra medida necesaria«, tuiteó. Resulta evidente que los llamamientos a evacuar civiles palestinos no se debe a una preocupación por su bienestar, sino a un intento de profundizar en la limpieza étnica y apropiarse de sus tierras. Según la ONG Peace Now, que documenta la colonización de las tierras palestinas, en lo que va de 2024, los colonos israelíes han ocupado 23 kilómetros cuadrados más de tierra palestina. Se trata de la mayor incautación desde la firma de los Acuerdos de Oslo.

La presencia de Hamás en esta región es inexistente, pero eso no ha impedido que las palestinas hayan caído víctimas de la misma maquinaria de exterminio que opera en Gaza; porque el objetivo no es la organización islámica, sino el pueblo palestino.

Muy significativo está siendo también el bloqueo informativo que está llevando a cabo Israel. Hasta la fecha, ha asesinado a 168 periodistas en Gaza (más del 35% del sector) y el pasado 22 de septiembre clausuró las oficinas de Al Jazeera en Ramala. Probablemente sea la antesala a un recrudecimiento de sus operaciones.

 Ataques israelíes en Líbano

El genocidio que Israel está perpetrando en Gaza desde hace un año llevó a Hezbolá y a otros muchos grupos del denominado Eje de la Resistencia a lanzar ataques contra los intereses israelíes y estadounidenses en la región. Éstos han servido como excusa para propiciar el ensanchamiento del conflicto que varios altos mandos sionistas llevaban años pidiendo. Por ejemplo, antes del 7 de octubre de 2023, varios altos cargos de la política israelí reivindicaban una guerra abierta contra Irán y aplaudieron la decisión de Trump de revertir el acuerdo nuclear que había firmado Obama.

En los últimos meses Israel se ha atrevido a atacar objetivos en Yemen e Irán, asesinar al líder de Hamás, cortar accesos terrestres imponiendo un férreo bloqueo en Gaza o a lanzar incursiones armadas en Cisjordania. Todo sin que Occidente haga nada por evitarlo, más allá de algún tibio llamamiento a la contención.

Por otro lado, el ministro de Defensa, Yoav Gallant, lleva pidiendo una invasión del Líbano desde el mes de noviembre de 2023, con el pretexto de expulsar a Hezbolá del sur del país. A lo largo de 2024, viendo la nula disposición de Hezbolá a responder de manera que escalase el conflicto, Israel no ha parado de cruzar líneas rojas: asesinatos selectivos de militantes de alto rango, ataques aéreos transfronterizos en el sur de Líbano, bombardeos en Beirut, sabotajes de las capacidades de Hezbolá y, a mediados de septiembre, la detonación simultánea de miles de buscas y walkie talkies (que dejaron decenas de muertes y centenares de heridos) y bombardeos en el barrio de Dahiya.

El 23 de septiembre los bombardeos mataron a más de 500 personas en Líbano, el día más mortífero del país desde el año 2006. Las bombas supuestamente se dirigieron contra unos edificios donde se encontraba reunida la cúpula de la importante fuerza Radwan de Hezbolá (liderada por Ibrahim Aqil, que perdió la vida) y a un total de 1.300 objetivos, pero también se produjeron numerosas muertes de civiles y de personas no vinculadas con Hezbolá.

En el momento en el que escribimos estas líneas Israel está preparando una invasión terrestre de Líbano y probablemente ya haya comenzado cuando nos leas. “Nunca más los judíos se esconderán de los monstruos”, anunció Netanyahu, que ha ordenado la evacuación de las vastas zonas al sur del río Litani y del valle de Bekaa, lo cual muestra que las operaciones planeadas son muy ambiciosas.

La estrategia de Israel apuesta por la doctrina del castigo colectivo —de nuevo, un crimen de guerra tipificado por el derecho internacional, pero a estas alturas a quién le importa eso ya—: los civiles que no abandonen sus hogares y permanezcan en ellos serán tratados como combatientes enemigos. Se están siguiendo en Líbano, por tanto, estrategias similares a las que se llevan a cabo en Gaza. Ya ha comenzado la exigencia de evacuación de la población libanesa a “lugares seguros” hacia el norte y centro del país, con la promesa de Netanyahu de que podrán regresar a sus hogares cuando se haya destruido a Hezbolá. Algo difícil de creer tras un año de genocidio que nos ha mostrado que la destrucción en Gaza no ha logrado eliminar a Hamás pero sí ha demolido la infraestructura civil palestina, mientras se habla de una nueva colonización en la Franja. ¿Ocurrirá lo mismo en el sur de Líbano?

 

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viernes, agosto 23

Bakunin, Dios y la autoridad

 


Bakunin, en Dios y el Estado, atribuía la creencia en un ser supremo abiertamente a la ignorancia; la imposición del trabajo, la falta de ocio y de medios intelectuales conducen a la aceptación acrítica de las tradiciones religiosas. Sacerdotes y gobernantes, para el anarquista ruso, son los que mantienen artificialmente esa dependencia mental y moral, de tal manera que resulta a menudo más poderosa que el buen sentido natural. Existe otro motivo para explicar la creencias absurdas del pueblo y Bakunin, en la línea de Marx, la atribuye en gran medida a las penosas condiciones económicas a las que se ve condenado. Solo existe un medio no ilusorio para salir del estado de necesidad material y es la revolución social, la cual acabará con todo rastro de hábitos y creencias absurdos. Bakunin considera que opresores y explotadores de la humanidad, aunque no sean verdaderos creyentes en su fuero interno, necesitan que el pueblo se aferre a una religión; hacen buena, así, la máxima de Voltaire: «Si Dios no existe, habría que inventarlo». Además, el filósofo anarquista señala otro tipo de creyentes, aquellos intelectualmente incapaces de aceptar los dogmas, pero que dejan intacto el absurdo máximo de la religión: se aferran a la existencia de Dios; no es ya el ser omnipotente y brutal de la teología clásica, pero siguen creyendo en un ser supremo, nebuloso e ilusorio, hasta tal punto que es plenamente identificable con la nada.

Bakunin todavía señala a otro tipo de personas, entre los cuales se encuentran autores ilustres. Son aquellos que tratan de legitimar las creencias en base a su antigüedad y universalidad; sin embargo, nada hay tan inicuo y antiguo como lo absurdo. Bakunin se muestra aquí de una actualidad innegable al señalar valores como la verdad y la justicia como menos universales y más jóvenes. Las tradiciones hay que observarlas como fenómenos históricos construidas desde el momento en que el ser humano avanza dejando atrás su animalidad; desde ese punto de vista, la esclavitud divina seria un estado intermedio entre la bestialidad y la humanidad del hombre, el cual debe seguir marchando en pos de la realización de la libertad. Así, Bakunin considera que altas metas como la fraternidad no se encuentran al principio de la historia, sino al final; hay que mirar hacia adelante y el pasado solo es válido para comprobar lo que se ha sido, creído y pensado y lo que no debemos ser, creer ni pensar ya más. Respecto a la universalidad de una creencia, Bakunin considera que lo que demuestra es la similitud de toda la especie humana hasta el punto de convertir un error en históricamente necesario. Se reclama aquí la comprensión sobre cómo se produjo la idea de un mundo sobrenatural y divino para luego desenvolverse en la historia y en la conciencia humana, precisamente para, no solo señalarla como absurda, sino también destruirla definitivamente. En otras palabras, hay que ir a la raíz de los absurdos que atormentan al mundo para acabar con ellos y que no generen nuevos problemas. El anarquista ruso explica así la caída, una y otra vez, en el absurdo religioso.

Bakunin recoge la herencia del gran Feuerbach al decir que el paraíso ultraterreno no es más que un reflejo idealizado y magnificado de la propia existencia del hombre. A lo largo de la historia, cada vez que el ser humano descubría una fuerza, cualidad o defecto lo atribuía a seres sobrenaturales. Así, el cielo cada vez se fue enriqueciendo más en perjuicio de la existencia terrenal hasta el punto que Dios acabó siendo la causa, razón, árbitro y dispensador absoluto de todas las cosas: el hombre se convirtió en nada ante Dios, su propia creación. Para Bakunin, el cristianismo representa la esencia de todo sistema religioso: «el empobrecimiento, el sometimiento, el aniquilamiento de la humanidad en beneficio de la divinidad». Dios supone la abdicación de la razón humana y de la justicia, la negación de la libertad a todos los niveles. El desafío que lanza el filósofo ruso a la creencia religiosa es el siguiente: «Si Dios existe, el hombre es esclavo; ahora bien, el hombre puede y debe ser libre: por consiguiente, Dios no existe». La crítica de Bakunin es feroz y no deja títere con cabeza entre idealistas y metafísicos, por muy sinceros que se muestren: el Dios positivo de la tradición deja paso al ser supremo de Robespierre y Rousseau, al Dios panteísta de Spinoza o al Dios inmanente y confuso de Hegel. Todos esos autores se muestran cautos a la hora de otorgar una condición positiva a su Dios, simplemente lo nombran como una abstracción que simbolice lo grande, lo bueno y lo noble en la humanidad. Para Bakunin, la contradicción está en separar la idea de Dios de la humanidad, algo que supone su destrucción mutua. Si se quiere salvar la existencia de Dios en nombre de aspiraciones como la libertad humana es porque se coloca otra palabra junto a ella: la autoridad. Al referirnos a la autoridad no hablamos de las leyes naturales manifestadas en la sucesión de fenómenos, tanto en el mundo natural como social; frente a esas leyes, la rebeldía resulta imposible, ya que constituye la base misma de la existencia humana.

Tal y como lo observa Bakunin, la sumisión a esas leyes naturales no es ninguna degradación, ya que forman parte del ser humano, le son inherentes y, puede decirse, constituyen nuestro ser. De hecho, el conocimiento y aceptación de esas leyes, y no la imposición por parte de una fuerza externa, son parte del camino hacia la emancipación humana. Por lo tanto, el rechazo a la autoridad se produce solo en la medida en que supone una imposición, por parte de los hombres o de la divinidad; desde este punto de vista, la sumisión a la autoridad externa es una pérdida de libertad y de dignidad. Por otra parte, en el mundo humano no existe tampoco una autoridad fija e inmutable, sino un cambio continuo de autoridad y de subordinación mutuas, temporales y, sobre todo, voluntarias. Aunque Bakunin reconoce la autoridad de la ciencia, a priori de forma absoluta, pasa a continuación a matizar que se rechaza la infabilidad y universalización de los que la ejercen; frente a los que observan la perfección como un ideal abstracto, se considera aquí la perfectabilidad continua de la acción humana sin llegar nunca a la realización absoluta. En otras palabras, la ciencia entendida como reproducción exacta del universo y como el sistema o coordinación de todas las leyes naturales no se realizará nunca de manera plena; así, Dios no se substituirá por la ciencia y la libertad humana no se compromete en absoluto.

 

Capi Vidal

domingo, marzo 3

¿Hispanidad?

 


Es harto complicado meterse en la mentalidad de un reaccionario, no obstante, dado cómo calan ciertos relatos fantásticos en el imaginario del vulgo, vamos allá. Como es sabido, en este inefable país, no es que el facherío ande últimamente muy subidito, lo cierto es que ganaron (manu militari, por supuesto) y la triste realidad es que nunca se fue del todo. Así, si no fueran tan peligrosos, resultarían solo irrisorios ese gesto de orgullo y esa reiterada insistencia de la labor civilizatoria que realizó en el ¿Nuevo? Mundo esa raza superdotada que es la hispana (sí, es sarcasmo y del bueno). Aquella gesta imperial que nuestros reaccionarios añoran fue acompañada de una, nada sangrante y totalmente altruista, intención evangelizadora, más bien ganada de antemano, ya que un ser ultraterreno todopoderoso estaba del lado de la superior raza hispana (no hace falta aclarar las intenciones sarcásticas, aunque a nuestra facha medio, quizá sí). Nuestros nacionalistas españoles, cierto es que ya algo hiperbolizados, llegan a afirmar que las aportaciones culturales del imperio fueron indescriptibles y, ya sin el menos asomo de vergüenza, niegan que hubiera esclavitud y apenas una poca violencia. Cierto es que todas las naciones tienen sus mitos para alimentar la alienación de sus ciudadanos, perfectamente desmontables, pero es que hasta en esto este indescriptible país se sale bastante de madre. ¡Cosas veredes, amigo Sancho!

Si ya el concepto de identidad colectiva, en aras de la libertad individual, resulta más que cuestionable, el de Hispanidad merece especial atención. Al parecer, para mayor patetismo, la elección del 12 de octubre como fiesta nacional se realizó muy poquito antes de que España perdiera sus últimas colonias, Cuba y Filipinas, y ahí se fue forjando entre lagrimas el mito de la Hispanidad como eufemismo del nocivo legado imperial. Y es que toda ese herencia expansionista, de la que tan orgullosos se muestran los reaccionarios, en una labor reduccionista exenta de la menor intención ética y moral, no puede entenderse sin la muerte de millones de indígenas y sin, por supuesto, la esclavitud. No hay que dejar de lado que la conquista de América no la realizaron solo los españoles, también otra naciones europeas, y señalar lo inicuo de unos obviando lo que hicieron los propios es sencillamente repulsivo. La evangelización, en nombre de una religión tan «verdadera» como cualquier otra, junto a las ansias de poder y la acaparación de recursos, arrasó con otras creencias y expresiones culturales a sangre y fuego. Cierto es que otros imperios, como el azteca, eran ferozmente autoritarios e igualmente esclavizantes, pero la arqueología y la antropología esta demostrando, para acabar con estos relatos pueriles que tratan de meternos en la cabeza desde críos, que la humanidad ha dado lugar a otros tipos de sociedades, que la expansión imperial de unos u otros, siempre nociva, ha barrido para imponer un relato histórico en el que prima el centralismo.

Gran parte de esto que llamamos civilización se ha edificado en base a la violencia, algo indiscutible, la existencia de los Estado-nación, de los que tan orgullosos se muestran tantos, son las consecuencia de guerras, colonialismo, dominación y pillaje. Valga como ejemplo que muchas naciones latinoamericanas, después de lograr la independencia frente al imperialismo español, continuaron reprimiendo a los pueblos indígenas, ¡Es lo que tienen los Estados, sean del pelaje que sean! Esta es, desgraciadamente, gran parte de la historia de la humanidad, por lo que reivindicar mitos nacionales es una labor tan necia como obscena. Para el caso que nos ocupa, nuestros inefables reaccionarios aluden con patética insistencia a una supuesta leyenda negra sobre el imperio hispano, mantenida por otros imperios competidores, según la cual se enfatiza lo perverso (que no sería para tanto) y se obvian las muchas bondades. En fin, relatos pergeñados para mentes poco esforzadas. En la actualidad, incluso, se alude a una dominación del imperio anglófono, por lo que la mentalidad reaccionaria se reviste de rebeldía contra lo establecido en un ejercicio de confusión ya disparatado. Lo cierto es que, por supuesto, podemos aprender mucho de sociedades del pasado, de las que establecieron paradigmas de dominación, para no hacerlo, y de esas otras que lucharon contra el poder político en un contexto más igualitario de apoyo mutuo. Sea como fuere, las comunidades humanas han sido diversas y cualquier actitud reaccionaria, de un supuesto pasado idílico, es sencillamente ridícula y todavía, a pesar de lo que digan, con peso sobre el presente para interés de los que aspiran a gobernar. Vamos a aprender de la historia, pero también mirar hacia delante para tratar de fundar algo mejor en nombre de eso tan bello que es la fraternidad universal.

 

Juan Cáspar

lunes, febrero 5

Proudhon y la religión: Dios es el mal


La relación de Proudhon con la religión es, tal vez, algo ambigua. Parece ser que Daniel Guerin llegó a decir que el pensador francés no se liberó nunca por completo de su formación cristiana. Una obra como Proudhon y el cristianismo, de Henri de Lubac, da muestra de esa ambivalencia o múltiple lectura que puede tener su obra. Por un lado, admite que el autor de Filosofía de la miseria fue el gran adversario de la fe religiosa en el siglo XIX, y sin embargo le dedica todo un libro, bien es verdad que tratando de llevar a su terreno, de manera cuestionable, ciertas nociones. No obstante, Proudhon y el cristianismo es una obra de valía, importante para adentrarse en el pensamiento proudhoniano. Veamos si podemos introducirnos en la visión religiosa de Proudhon, que algunos han definido como demoledora de todo edificio autoritario. Para abrir boca, hay que recordar una frase tan impactante y escandalosa para su tiempo como aquella de «La propiedad es el robo»; Proudhon llegá a la conclusión siguiente: «Dios es el mal». Proudhon inscribe las religiones, al igual que los Estados, en un sistema conceptual autoritario, tal y como expresa en las siguientes palabras (de su obra Idée générale): «Estas religiones, estas legislaciones, estos imperios, estos Gobiernos, esta sapiencia de Estados, esta virtud de los Pontífices, todo esto no es sino sueño e ilusión, un círculo de hipótesis interpenetradas que convergen hacia un mismo punto central desprovisto de realidad. Es preciso hacer estallar esta envoltura, si queremos llegar a una noción más exacta de las cosas y salir de este infierno, en que la razón del hombre, cretinizada, acabaría por extinguirse». Lo que caracteriza a todos los sistemas autoritarios es el principio de la trascendencia, el sometimiento del individuo a una autoridad ajena (Dios, Estado…) o a la clase mediadora que la representa (gobierno, clero…). La religión es un sistema universal de conceptos, el cual incluye el universo como un todo, algo que resulta ajeno a toda realidad científica, ya que ésta es para Proudhon un conjunto de dominios diferentes independientes entre sí. La religión es un intento de orientarse por el mundo, de forma reducida, simbólica e instintiva, y con pretensiones trascendentes, propio de una sociedad inmadura.

La obra de Proudhon evoluciona hacia un antiteísmo contrario a toda providencia, como resulta propio de una filosofía esforzada en combatir todo concepto autoritario. Se niega toda intervención divina, toda providencia, como también toda ilusión de eternidad en el hombre y de finalidad en su existencia, con el fin de que recupere su dignidad y abandone toda enajenación de su personalidad. Proudhon considera el sentimiento religioso como la enajenación del yo, una forma de atribuir un sentido trascendente a la conciencia y considerarla como un ser superior. La religión está determinada en su idea y la exteriorización de la misma conduce a la fundamentación de una autoridad como causa de esa idea. Es esa fundamentación de la autoridad la que identifica Proudhon con la enajenación del hombre dentro del sistema autoritario, algo que tiene mucho que ver en un primer momento con la visión humanista de Feuerbach. Sin embargo, si el alemán pretendía invertir los papeles, Proudhon polemizará con él al considerar que el hombre no debe adorarse a sí mismo en lugar de a Dios. La critica antiautoritaria rechaza toda fundamentación absoluta de una idea en beneficio de una concepción pluralista de la realidad. Precisamente, Proudhon es antiteo porque rechaza esa concepción absoluta (infinita, perfecta, inmutable), tanto en Dios como en el hombre, ya que éste se caracteriza por atributos que no son divinos (perfectible, móvil, cambiante). Feuerbach preconizaba un humanismo que divinizaba al hombre, mientras que Proudhon aboga por la supresión de todo culto e idolatría y por una cultura humana capaz de perfeccionarse, pero jamás perfecta.

El ideal religioso proyecta la perfección y la justicia a un mundo sobrenatural inexistente, mientras que la existencia terrenal del hombre es objeto de degradación y humillación. Proudhon dirige sus más furibundos ataques a la raíz de la religión, la idea del pecado original, que reduce al hombre a una imagen de envilecimiento y de bajeza moral. Ese pecado original, junto a la humillación del hombre, son la otra parte necesaria del ideal religioso y ambas fundamentan en conjunto la autoridad divina. En su obra Justice, Proudhon escribe que la Iglesia, basada en el misterio y en una providencia inescrutable, está convencida de la necesidad de la miseria y el sufrimiento. La fe es contraria a toda razón e impone la autoridad y la disciplina en lugar de los principios lógicos. Hay que comprender que Proudhon se dirige en sus críticas al cristianismo, que considera ha sido el que ha desarrollado más consecuentemente el principio autoritario, aunque son válidas para toda religión basada en la concepción metafísica de un ser supremo.

Proudhon diferencia la religión, como sistema universal de ideas autoritarias acerca de un orden al que se le atribuye un significado y una trascendencia, tanto de la moral como del arte. Esta independencia de la religión, entendida como proyección de un ideal superior, respecto a la moral, la desarrolla el francés en su teoría del inmanentismo moral. Veamos lo que dice Proudhon en una carta de 1863 a Charles Morard: «La Religión, a mi ver, no es el arte ni menos la moral; es un sentimiento místico sui generis, distinto de la moral y del arte, cuyo papel ha sido el de preparar una y otro, y que poco a poco cede la prioridad a la Justicia, aunque sin llegar jamás a una total extinción. La Justicia, a su vez, es también un sentimiento sui generis, la afirmación espontánea del derecho, independiente de toda religión y de toda filosofía, en suma, la más alta de nuestras facultades». En su obra Justice, se expresa del siguiente modo: «Tal es el espíritu de la religión: pone la Justicia en Dios, porque Dios es el supremo ideal, la suprema perfección, la suprema belleza, la felicidad suprema, y hace depender de este ideal el derecho, el deber y la dignidad del hombre». Es un gran paso el que efectúa Proudhon, cuando reduce la religión a un sistema autoritario y, consecuentemente, separa la moral de la proyección religiosa, ya que la obediencia a Dios en en sí amoral. Si en el sentimiento religioso, la moral se agota en la veneración a la autoridad trascendental, Proudhon otorga con su crítica antiautoritaria la autonomía a la moral y la capacidad de discernimiento al ser humano.

Dentro del sistema religioso, existe también en el hombre una enajenación de la moral. Por ello, habrá una tensión entre el sentimiento moral del individuo y la moral religiosa que exige veneración, tal y como se describe en la siguientes palabras: «Toda concepción de lo absoluto, por serlo, comporta una contradicción. En razón de la eficacia sancionaria que se le atribuye, la Religión, el respeto a los dioses, prevalece sobre la Justicia, que no es sino el respeto al hombre… Pues bien, como la conciencia humana no podría abdicar de sí misma, hay una reacción del sentido moral contra el sentido religioso que lo disminuye, y se ve a la Justicia -el respeto de la humanidad-, tras de haberse engrandecido durante muchos siglos bajo el ala de la Religión, tender por su parte a separarse, procurar su constitución en la independencia de su naturaleza y reivindicar sólo para ella el honor antes tributado a la Divinidad». La moral supone, por lo tanto, la dignidad del hombre, la cual nunca podrá ser completa al estar derivada o al ser conferida. Como ya se dijo anteriormente, el sistema de Proudhon no es simplemente una negación de Dios y de la religión; de alguna manera, siente que el hombre tiene un sentimiento religioso que se apodera de todas las cosas sin preocuparse de la exactitud científica o de la consecuencia lógica. Es por ello que para enfrentarse al sentimiento religioso no basta con la negación, con el simple ateísmo, ya que hay que esforzar en combatir y superar esa creencia antiquísima y casi imposible de desterrar. La visión de Proudhon se muestra muy lúcida y de gran importancia en la sociedad contemporánea, se trata de una antiautoritarismo enemigo de todo absolutismo que, en el terreno religioso, se deja ver como un antiteísmo.

El proceso que derrotará definitivamente a la religión, o que al menos la substituirá y tratará de superarla, será para Proudhon la revolución. A pesar de todo lo necesario que pueda considerar a nivel histórico el sentimiento religioso, el francés confía en que el progreso llevará a hacerlo inncesario gracias a una des-deificación del mundo. Existen tres grandes principios que deberán imponerse a toda herencia del pasado: el derecho a la libre determinación, la soberanía del pueblo y el derecho al trabajo. Lo misterioso e innacesible dejará paso a una libre iniciativa en el hombre para conquistar definitivamente la libertad. No obstante, hay que insistir en que Proudhon no concibe perfección alguna, sino continua perfectibilidad.

Es por eso que, coherentemente con su noción dialéctica de permanente conflicto entre contrarios, se muestra siempre adversario de ciertos conceptos (como el de Dios) y se cuidará mucho de preconizar un nuevo absolutismo. Tal y como dijo Woodcock acerca del francés «Vivía para la lucha más que para la victoria, y en esto la mayoría de los anarquistas se le han parecido». Volvamos por un momento a la frase que dio inicio a este texto sobre Proudhon, «Dios es el mal», conclusión tal vez inédita en la historia (contando a todos aquellos que han negado o despreciado toda creencia sobrenatural). Como hemos dicho, al considerar a la divinidad como el mal mismo, no simplemente como una autoridad cruel, todo el andamiaje religioso (autoritario) Se desmorona. Dios es un absoluto, al igual que el Estado y el Capital, las cuales constituyen los tres órdenes que combaten los anaRquistas. Proudhon dirá, en Filosofía de la miseria: «Para oprimir eficazmente al pueblo, es preciso encadenar a la vez su cuerpo, su voluntad y su razón».

 

Capi Vidal