Este artículo presenta una reflexión sobre el lugar y la pertinencia de la
filosofía del arte en un mundo del arte en el cual cualquier cosa puede ser una
obra de arte, a partir de la propuesta teórica de Arthur Danto. Si la filosofía
aún tiene algo que decir sobre el arte, sería desde una posición que reconozca
la centralidad de la práctica artística sin delimitarla. La apertura en el arte no
puede ser un motivo de negación o juicio, sino un incentivo al pensamiento.
Sin embargo, según Danto, ello exige aceptar puntos de partida y
consecuencias que modifican la relación entre arte y filosofía.