Marc Perelman
* Prólogo al libro del mismo título y autor, publicado por Virus Editorial, Barcelona, 2014.
Este ensayo aspira a mostrar cómo el poderoso proceso de globalización en curso, apoyado por un capitalismo financiero devastador (que a la vez que regula la totalidad de los intercambios del planeta comienza a desintegrarlo en tanto que planeta) ha sido puesto en marcha, canalizado y determinado por un fenómeno social profundo cuyas principales líneas maestras y cuya enorme esfera de influencia pretendemos poner al descubierto. Este extraordinario fenómeno, que ejerce un peso enorme sobre la sociedad en su conjunto, y aumenta sin cesar su presión negativa sobre las capacidades de comprensión de una sociedad que se ha vuelto opaca al conocimiento de sí misma, conforma ahora el conjunto de la realidad social a imagen de su propia estructura. Ahora bien, eso no es lo fundamental. El fenómeno que vamos a analizar en función de sus rasgos más destacados (y a menudo también más invisibles) pone de manifiesto una colonización del cuerpo de gran número de individuos, que se entregan a él sin descanso, así como una mutilación de la conciencia de todos aquellos a los que fascina con su espectáculo permanente. En otras palabras, al ser global y globalizante, este fenómeno participa plenamente de la nueva barbarie en la que se han sumido grandes sectores de las sociedades occidentales, orientales, asiáticas...
Afirmamos que en esta forma reciente de barba rie, que engendra pasmo, rudeza, grosería, incultura y crueldad, lo que está en juego literalmente es la destrucción de los valores y de los ideales enarbolados por una sociedad salida de las Luces pero derrocada por una modernidad o una posmodernidad gangrenada por la muerte y contaminada por un virus mortífero. Una vez más, el inmenso caos del mundo contemporáneo y el estado ruinoso de algunas de nuestras sociedades afecta antes que a nada
al ser humano y a su propia existencia, modificando hasta su esencia de ser vivo dotado de corporalidad y conciencia. Este fenómeno constituye en gran medida la sociedad bárbara que padecemos sin poder oponerle una verdadera resistencia que esté a la altura de su violencia. En efecto, se ha desarrollado a una velocidad inaudita un poder social, político e ideológico sin igual, se ha difundido como una pandemia por todo el planeta y se ha llevado por delante todo lo que todavía quedaba en nuestras sociedades de dispositivo lúdico, de libertad corporal, de simple placer de moverse y, en un sentido más amplio, la noción de una cultura abierta y viva, ncluyendo su dimensión autóctona.
* Prólogo al libro del mismo título y autor, publicado por Virus Editorial, Barcelona, 2014.
Este ensayo aspira a mostrar cómo el poderoso proceso de globalización en curso, apoyado por un capitalismo financiero devastador (que a la vez que regula la totalidad de los intercambios del planeta comienza a desintegrarlo en tanto que planeta) ha sido puesto en marcha, canalizado y determinado por un fenómeno social profundo cuyas principales líneas maestras y cuya enorme esfera de influencia pretendemos poner al descubierto. Este extraordinario fenómeno, que ejerce un peso enorme sobre la sociedad en su conjunto, y aumenta sin cesar su presión negativa sobre las capacidades de comprensión de una sociedad que se ha vuelto opaca al conocimiento de sí misma, conforma ahora el conjunto de la realidad social a imagen de su propia estructura. Ahora bien, eso no es lo fundamental. El fenómeno que vamos a analizar en función de sus rasgos más destacados (y a menudo también más invisibles) pone de manifiesto una colonización del cuerpo de gran número de individuos, que se entregan a él sin descanso, así como una mutilación de la conciencia de todos aquellos a los que fascina con su espectáculo permanente. En otras palabras, al ser global y globalizante, este fenómeno participa plenamente de la nueva barbarie en la que se han sumido grandes sectores de las sociedades occidentales, orientales, asiáticas...
Afirmamos que en esta forma reciente de barba rie, que engendra pasmo, rudeza, grosería, incultura y crueldad, lo que está en juego literalmente es la destrucción de los valores y de los ideales enarbolados por una sociedad salida de las Luces pero derrocada por una modernidad o una posmodernidad gangrenada por la muerte y contaminada por un virus mortífero. Una vez más, el inmenso caos del mundo contemporáneo y el estado ruinoso de algunas de nuestras sociedades afecta antes que a nada
al ser humano y a su propia existencia, modificando hasta su esencia de ser vivo dotado de corporalidad y conciencia. Este fenómeno constituye en gran medida la sociedad bárbara que padecemos sin poder oponerle una verdadera resistencia que esté a la altura de su violencia. En efecto, se ha desarrollado a una velocidad inaudita un poder social, político e ideológico sin igual, se ha difundido como una pandemia por todo el planeta y se ha llevado por delante todo lo que todavía quedaba en nuestras sociedades de dispositivo lúdico, de libertad corporal, de simple placer de moverse y, en un sentido más amplio, la noción de una cultura abierta y viva, ncluyendo su dimensión autóctona.